jueves, 24 de noviembre de 2016

Historia de la corda y cuetes en Villar del Arzobispo.

Aproximación Histórica al uso del cohete borracho en las fiestas de El Villar

La pólvora fue inventada en China alrededor del siglo IX y fue introducida en España y más concretamente en los territorios del Reino de Valencia por los árabes que aquí se asentaron a finales del siglo XII, de donde fue exportada a su vez a Italia y a Grecia con un doble fin que, por otra parte, siempre ha tenido dicho material: en un principio bélico y, paralelamente, lúdico-pirotécnico. Como muchos de ustedes sabrán, la pólvora llamada “negra” es una mezcla de carbón, azufre y salitre que es básicamente nitrato de potasio, aunque actualmente se usa nitrato de sodio proveniente de los enormes depósitos de los desiertos chilenos que es menos costoso de obtener.

 Al parecer, el primer testimonio que tenemos en la hoy Comunidad Valenciana sobre el uso de estos cohetes se remonta al siglo XIII, tal como se reseña en el Llibre d’Establiments de la ciutat de València (1296-1345) y en el cual se expresa la prohibición de lanzar cohetes voladores: coets voladors, en su antigua denominación; también llamado cohete “borracho” en nuestras tierras valencianas, haciendo alusión al movimiento discontinuo, alocado e imprevisible del cohete cuando está encendido, que igual baja que sube, se detiene o sale disparado hacia el lugar más inesperado; en alguna época incluso fue llamado “buscapiés” por la tendencia que tienen estos artefactos a perseguir nuestras extremidades inferiores… Más adelante, en 1412, las Ordenanzas del Conseller de la Ciutat de València prohíben el uso de “corredors ab pólvora” y ya se documenta la existencia de almacenes para la pólvora y para este tipo de cohetes y también los tronadors. Posteriormente y hasta el siglo XVI, se convierte en una manifestación popular que acompaña los actos en honor a los monarcas cuando realiazan sus reales visitas a la ciudad de Valencia, cap i casal del Reino. Y así, la cordá se instituye como rito festivo y pasa a formar parte de la cultura popular valenciana hasta llegar al siglo XVII, donde la artificialidad del barroco llega a su culmen con la celebración de la fiesta del Corpus, hoy de reconocimiento internacional.

En un principio, la cordà consiste en una larga cuerda amarrada a los dos extremos de una calle o plaza y de la cual se suspende un recipiente móvil, llamado carro en los pueblos labradores o barca en los marineros. De este receptáculo se colgaba una o dos docenas de cohetes borrachos que van cayendo al suelo conforme la mecha les va prendiendo fuego. El carro o barca de la cordá era trasladado de un extremo a otro de la calle por los coheteros locales. Pero, también existe la variante de que cada tirador o grupos de tiradores lleven sus propias cajas llenas de cohetes y los vayan tirando uno a uno o en puñados. No obstante, la primera fuente histórica documentada sobre el uso de la “cuerda de cohetes”, nuestra popular cordà, la encontramos en 1635 en Salamanca durante la festividad del Corpus Christi. Aunque, ya en el siglo XVIII, las autoridades gubernativas publican diferentes edictos prohibiendo su uso, debido a la peligrosidad que conllevaba lanzarlos en lugares donde se reunía mucha gente; sin embargo sabemos que en 1762 y durante los actos del Tercer Centenario de la Canonización de San Vicente Ferrer fue disparada en Valencia, una gran cuerda de cohetes preparada para tal evento.

Por otra parte, sabemos que desde el siglo XV al XVIII existió en la ciudad de Valencia un gremio de coeters, hasta que tras la derrota de la batalla de Almansa y la desaparición de los Fueros Valencianos en 1713, el gremio perdió los privilegios reales y desaparecieron los coheteros de la ciudad de Valencia. Y es curioso cómo, durante el reinado de Carlos III se creó la institución de los serenos con los antiguos coheteros desempeñando dicha función. Ante esta desaparición de los coheteros en la ciudad surgen en algunos pueblos coheteros rurales, y aunque finalmente fue una industria que acabó aboliéndose en todo el Reino, resultó una prohibición que –haciendo gala de la idiosincrasia española- no llegó a cumplirse del todo, por cuanto en la clandestinidad se seguía trabajando en algunos pueblos y lugares recónditos de las tierras valencianas y así, labradores, carpinteros, herreros o canteros se dedicaban en ratos perdidos a fabricar los cohetes, dado que los materiales para su fabri­cación eran fáciles de obtener y cualquiera con la debida maestría podía fabricarlos. El ejemplo que ha perdurado hasta nuestros días lo hallamos en el pueblo almeriense de Cantoria, donde los mismos festeros fabrican las carretillas que posteriormente dispararán. Ya en el siglo XIX sabemos que se hicieron cordàs en numerosos pueblos valencianos, así como en otros de las provincias colindantes Tarragona, Teruel, Cuenca, Albacete, Alicante y Murcia, aunque no llegaron a hacerse nunca en la ciudad de Valencia, donde siempre estuvieron prohibidas y menospreciadas, por considerarlas una reminiscencia bárbara, propia de gente inculta, analfabeta y de pueblerinos.

En cuanto a lo que respecta de los cohetes borrachos en El Villar podemos presumir que también fueron conocidos secularmente, por cuanto en el entorno más cercano de las ciudades de Liria, Paterna y Manises (donde se llevaba la fornilla para los hornos cerámicos), nuestros paisanos de la época podrían haber asistido a algún espectáculo de cordà; e incluso, también podemos pensar -si acaso- que los cohetes pudieron lanzarse en alguna festividad local desde tiempos más lejanos. Lo que si sabemos con certeza, según testimonio directo de nuestro paisano Juanjo Castellano (apodado precisamente Cuetero), es que hacia la década de los 80 del siglo XIX su abuelo Joaquín Castellano y un hermano de éste llamado Jerónimo, tenían un pequeño taller pirotécnico en las afueras del casco urbano de la época, en la calle que mucho más tarde se llamaría de Alcublas y que finalizaba precisamente en la calle de Levante, junto a la confluencia con la calle de San Pascual y esquina a la casa del ex-alcalde recientemente desaparecido Luis Aparicio Ibáñez.

Al fin y al cabo no se necesitaban estudios académicos para ser pirotécnico, pero sí tener muy en cuenta que se manipulaba un material muy peligroso: la pólvora. Pues bien, los hermanos Castellano tuvieron el único taller de pirotecnia que ha habido en nuestro pueblo y que dio pie al nacimiento de un apodo de rango profesional y que aún pervive, Cuetero, como ya hemos apuntado antes, a pesar de que ya no exista dicha actividad en la familia. Un taller que duró hasta principios del siglo XX, precisamente hasta el momento en que un pequeño incidente truncó la trayectoria laboral de la familia. La vivienda donde se desarrollaba la actividad constaba de planta baja donde se vivía y comía junto a la chimenea, y un porche donde se almacenaban la pólvora y el resto de materiales: cañas, cuerdas, papel, hilos… Un buen día los hermanos bajaron a comer algo junto al fuego, con la mala fortuna de que una minúscula ascua de un sarmiento se quedó pegada en la alpargata de cáñamo, las de “carica y talón”, de Jerónimo, quien al acceder al porche y al contacto con el polvo de pólvora que había en el suelo provocó un pequeño incendio que no obstante no produjo males mayores. Ahora bien, el suceso les metió el miedo en el cuerpo, pues el respeto a la peligrosidad de la pólvora se les suponía, y decidieron dedicarse a otros menesteres para ganarse la vida y así abrieron la Carretería junto a la antigua báscula.

El cuete, como se pronuncia en El Villar se fabrica cargando con pólvora un canuto o trozo de caña, en uno de cuyos extremos se pone un obturador de mortero para que salga el fuego, y en el otro se instala un trueno que explota al final. La carga se hace con pólvora de distintas velocidades de combustión, de forma que dan chorros y pausas consecutivas, en número de cuatro a siete o de tres a seis. Dado que el contenedor es un material frágil cual es la caña y tiende a explotar, se le ata en espiral un cordel de esparto o pita embreado, de forma que al arder el cohete y calentarse se funde la brea y unta el esparto apretando así la caña. Una cordá es una manifestación nocturna donde los participantes han de ir vestidos con ropa que les cubra todo el cuerpo para evitar quemaduras. En la actualidad son espectáculos muy reconocidos y dentro de la Comunidad Valenciana, los de Paterna y Elche, donde los tiradores van cogiendo los cohetes y lanzándolos al aire dentro de un recinto acotado y durante un tiempo limitado. Aunque en toda la Comunidad Valencia, como ya hemos dicho, se suelen celebrar en muchos pueblos la víspera de la fiesta mayor, así pues pueden tener lugar en invierno, como es el caso de El Villar para la Virgen de la Paz, o en verano, como es el caso de Elche.
Tradicionalmente, las cordás en El Villar han tenido lugar alrededor de festividades religiosas. La primera de ellas, o la de más antigua tradición era en la víspera de San Blas, el 2 de febrero, siendo el último año en que se celebró 1972, año en que -por última vez- hubieron Clavarios del santo patrón de la garganta, que eran los organizadores de la misma. Paralelamente, también se tiró la cordá de San Antón desde los años 60 del pasado siglo, que estaba patrocinada por los pastores del municipio, la noche del 16 de febrero, víspera del santo patrón de los animales, y que consistía en una cena de hermandad en el café del Sol y –aunque no se trataba exactamente de una cordá- luego le daban suelta a numerosos cohetes borrachos en la hoguera de la plaza de la Fuente, siendo su última celebración la del año 2000, debido al envejecimiento del colectivo ganadero. Y, también cómo no, la cordá de la Virgen de la Paz que se celebra la noche del 23 de enero. Propiciada sobre todo después de la guerra civil, es después que desaparecen las antedichas festividades, cuando pasa a cobrar una relevancia mayor si cabe, y hasta nuestros días, que es la única ocasión en que se produce esta manifestación tan popular. Por último decir que, desde la creación del Carnaval moderno a principios de los años 80 del pasado siglo, se introduce la costumbre de rellenar con grandes cantidades de cohetes borrachos el interior de la Morca y, al arder ésta pasto de las llamas después del entierro, salían disparados en todas las direcciones, práctica que finaliza al comienzo del presente siglo en que la Normativa Legal la prohibió.

El lugar por excelencia para celebrar la cordá fue siempre la actual Plaza de la Fuente, aunque es cierto que también tenía mucha relevancia la cantidad de cohetes que se lanzaban por las calles donde había hogueras y alrededor de las cuales se reunían numerosas cuadrillas bien nutridas de jóvenes que jugaban a lanzarse en una especie de batalla campal sacos y sacos de cohetes borrachos. Ya como una anécdota decir que los puntos de venta de cohetes borrachos que se conocen en el municipio son como siguen: el más antiguo sería el de la propia factoría de los hermanos Castellano hasta finales del siglo XIX y ya en los años 30 del siglo XX sabemos que se venden en la esquina de la calle Mayor con la plaza, en el establecimiento de la tía Pura, posteriormente también en casa del tío Oliver en las cuatro esquinas y en la misma calle, y por último el más moderno, la famosa tienda de Manolo Pañero, en la calle de la Paz y al cual desde aquí enviamos un cariñoso recuerdo allá donde esté. Decir sobre esta manifestación festiva del fuego y el estruendo que, además de la cordá normal, existe una variante llamada “la rulla" en que los cohetes caen del carro prácticamente de golpe y no de manera espaciada

Decir, por último, que con la entrada del siglo XXI y a pesar de la normativa vigente que prohíbe el lanzamiento de cohetes borrachos fuera de un lugar acotado y cerrado y con las debidas garantías de seguridad, se siguieron tirando cohetes -en aras de la tradición- la víspera de nuestra patrona y tras la consiguiente turrá por diferentes hogueras, pero ya con el riesgo de ser multadas las personas que la infringieran. Hasta llegara a 2009, que se crea en El Villar la Asociación “Amigos del Cuete” con el objetivo de mantener la tradición local de las cuetes. Una de las primeras acciones llevadas a cabo fue la construcción de un Cuetódromo móvil que se instala en el Huerto del Señor cada año en la festividad de nuestra patrona, la Virgen de la Paz. La noche de antes, como manda la tradición, allí se encenderá la hoguera, se cenará al calor de la lumbre y después las personas autorizadas e inscritas podrán dar rienda suelta a su amor a los cohetes. Con ello han logrado cubrir la afición de mucha gente sin molestar a nadie y con un valor añadido, cual es el de introducir –por medio de cursillos- a los más pequeños y a los jóvenes en el uso y manejo de un artefacto que tiene un alto grado de peli­grosidad. Con este traslado de la ubicación de la Cordá, lo que se pierde de encanto del espectáculo en la plaza de la Fuente se gana en seguridad para las personas que no desean participar en el mismo…


César Salvo 
 Cronista de la Villa

jueves, 14 de enero de 2016

Programa de Actos Corda 2016 Villar del Arzobispo.

Después de mucho trabajo a lo largo del año nos complace anunciaros el programa de actos que hemos preparado:

Viernes 22/1/2016 

18.30 HORAS TALLER DE PIROTECNIA INFANTIL (Reparto de petardos para todos los niños de la población) Cada niño tendrá que venir acompañado de un adulto mayor de 18 años.

 Sábado 23/1/2016 

19.30 Horas - HOMENAJE A LA CORDA Y “CUETEROS VIEJOS” en la PLAZA LA FUENTE.

20:00 Horas - PASACALLE desde la plaza de la fuente hasta la hoguera municipal.

20:30 Horas - ENCENDIDO DE LA HOGUERA MUNICIPAL.

21:00 Horas - CORDA INFANTIL EN EL RECINTO DE FUEGOS

23:50 Horas - GRAN CORDA A CARGO DE LOS SOCIOS AVAC. 

Domingo 24/01/2016 

01:00 Horas - CORDA PUBLICA (PASADA DE CARROS ) para toda la población de carácter gratuita. Coge tu ropa vieja y anímate a pasar un buen rato.

02:30 hasta 06:00 Horas - 2ª PARTE CORDA A CARGO DE LOS SOCIOS AVAC.

20:00 Horas. HOMENAJE AL PASO DE LA VIRGEN POR LA ZONA DE FUEGOS.

miércoles, 13 de enero de 2016

CORDA VILLAR DEL ARZOBISPO 2016

El próximo día 23 de Enero tendrá lugar la corda 2016 de Villar del Arzobispo.

En breve publicaremos el programa de actos.

CURSO C.R.E REALIZADO

Un año mas la Asociacion Villarenca Amigos del Cuete y en colaboración con el Ayuntamiento de Villar del Arzobispo celebro el curso de consumidores reconocidos como expertos (C.R.E.)

Muchas gracias a todos los asistentes.